Desde la Lejanía se veía una neblina que lo iba cubriendo todo,
a lo lejos.
Días de confusión, incertidumbre, incredibilidad, Aquí.
La gente, de Aquí, seguía con sus planes y propósitos para un futuro próximo, a mes vista. Los viajes, la escapadas de fin de semana. Todo normal, no pasa nada.
En la Lejanía, sus habitantes, empezaron a quedarse en casa de manera indefinida. Los vuelos se suspendieron, se levantó un hospital en diez días. Máscaras, guantes y desinfectantes…
Con el paso de los días la neblina iba espesándose y acercándose más y más a Aquí.
Hasta que pasó a cubrir al vecino.
Las maneras de hacer son tan diferentes. La incredibilidad seguía reinando en nuestro modus vivendi. Y la risa y las bromas eran nuestra manera de comunicarnos. De modo que seguíamos hablando de viajes, de reuniones, de cenas… de lo normal. Sin entender, sin querer ver, lo que se nos venía. Pero eso sí, agotamos las mascarillas, los desinfectantes y los guantes.
A los pocos días la neblina tapó nuestros techos, supermercados abarrotados, colas y colas a cualquier hora del día. La crisis del papel higiénico.
Y llegó el día en el que se hizo el silencio y las calles se quedaron vacías.
De ese día a hoy solo han transcurrido seis días y parece una eternidad.
Aquí, desde mi humilde hogar veo al vecino como fuente de inspiración. Oigo sus palmas, sus conversaciones, el freír de su huevo, el perro que ladra, la niña que llora… por ahora hasta hoy, desde lo que ven mis ojos y oyen mis oídos, casi todo parece ir más o menos bien. Mi visión es reducida.
Azoteas llenas de gente haciendo deporte, balcones abiertos de par en par, por diminutos que sean, como el mío, utilizándolos cuál terracita de bar. Más cerveza en casa que de costumbre, más de todo en casa que de costumbre. ¿Alguna vez hemos pasado 24horas con alguien encerrado tantos y tantos días? Yo no, yo nunca. Por suerte. Ahora es el momento.
Y la red invisible que antes nos separaban de la vida real, es lo único que nos mantiene conectados a ella. Músicos que nos brindan con su arte ratitos de gloria. Monitores deportivos que nos mantienen activos. Museos, teatros, bibliotecas, filmotecas que nos abren a la cultura con un solo clic. Las videollamadas grupales con refrigerios en mano y mucho tiempo para hablar y monotema al canto.
[19 de marzo del 2020. 12:12h del mediodía]
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