me levanto un día cualquiera, perdón, no un día cualquiera sino el último día del año.
pues como decía, me levanto y una pregunta empieza a revolotearme en la cabeza:
¿vivo la vida como la quiero vivir?
dichosa pregunta para un treinta y uno de diciembre.
parece que este día sea el fin de algo más que de un número.
los propósitos, las revisiones anuales, los cierres blablabla... sirven para postergar algo que debería ser siempre. estar siendo siempre. seguir siendo siempre. y no un llegar a ser. y no un cuando+subjuntivo.
No nos podemos permitir pausar nuestra vida con ventanas entreabiertas a épocas mejores. El "cuando + subjuntivo" es tan detestable que podría borrarse o al menos la intencionalidad con la que se usa para con la vida de uno mismo. lo que uno mismo quiere ser, hacer... me resuena en la cabeza.
"cuando termine la carrera... cuando consiga un buen trabajo... cuando tenga más tiempo... cuando trabaje menos...cuando tenga estabilidad...
y así.... hasta la muerte."
No por ello borraremos lo hermoso de la paciencia, del aprender, de la tranquilidad, el tiempo de cocción... no, eso que siga siendo.
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