lunes, 28 de marzo de 2016

incondicional


desde hacía un tiempo, los despertarse en mitad de la noche los aprovechaba.
los aprovechaba muy bien,
la llevaban a reflexionar acerca de las causas de sus tragedias diurnas
que se extrapolaban también a las nocturnas. 
Ella siempre fue de buen dormir 
y buen comer.
sin embargo, en los últimos meses, 
las sorpresas en la madrugaba 
la estaban trastocando de tal modo, 
que al día siguiente era tan solo un reflejo de lo solía ser.

y así fueron pasando los días hasta que el insomnio pudo con ella 
y decidió que tenía que erradicarlo de su vida. 

de modo que empezó a buscar la raíz de la raíz de sus desequilibrios.
el día uno encontró un anhelo del pasado escondido en sus tripas... 
tan escondido que ni se manifestaba, ni se veía... pero se la estaba comiendo por dentro.
el día dos vivió un fuerte desapego a un hilo rojo que se le había quedado pegado al órgano del amor... un hilo que aún deshilachado seguía cosido a lo roto.
el tercer día tuvo que pasar por quirófano, su hígado estaba a punto de reventar y el enfado que ella sintió fue tan fuerte, tan fuerte... ¡que se quedó muda por unos días!
nunca había escuchado lo que su hígado decía y casi explota...
el cuarto día descubrió que lo incondicional resultó ser condicional. 

ese era el quit de su cuestión. 

empezó a dormir entiendo que lo único incondicional que había en ella, era ella.