domingo, 16 de abril de 2017

el cálido confort del hogar y la necesidad de tribu

un mediodía de abril,
tras horas de entreno
llega a casa,
agotada y satisfecha.
enciende el fuego y pone a calentar la vieja tetera.
mientras, mira alrededor... todo blanco, luminoso, vivo.
presta atención y los pájaros del patio que se hablan entre sí.
el suave sonido de la tetera marca que el agua está lista.
con la infusión en la mano se decide a escribir.
escribir esas palabras que últimamente no había escrito.

" Qué bien estoy en casa. Qué bien estoy sola. 
Conmigo, divirtiéndome cuál persona de pocos años."

El despertar de la conciencia, de su conciencia.
la tendencia la había llevado siempre a estar en fiestas rodeada de gente guapa,
bebiendo cava y calzando tacones, hablando de banalidades o de intimidades descontextualizadas.
siempre pensaba en lo bello del compartir pero a veces,
ese compartir era ceder, era dejar de ser quién era, era hacer cosas que ni fu ni fa.
el día que decidió que con quien mejor se lo pasaba era con ella... fue aquel mediodía de abril.
y desde entonces la sensación de soledad fue desapareciendo de su camino. entendió que esa no real sensación de soledad era sencillamente la necesidad natural de tribu.
y la tribu en las ciudades difícilmente se mantiene.





miércoles, 5 de abril de 2017

Listas

Me gustan tanto las listas 
que solo con poner la palabra 
se me hacen chiribitas en los ojos.
El desorden mental necesita infinidad de listas.
Se debería hacer una lista de las listas a desarrollar.
Lista de prioridades para este año,
lista de cosas pendientes, lista de proyectos futuros,
lista de deseo, lista de tareas...
listas, listas y más listas.

miércoles, 15 de febrero de 2017

bendita rutina

un torbellino dentro
una espiral continúa hasta el infinito
Ser que hay dentro.

un mareo constante
desubicada dicen unos.
pienso que los desubicados son ellos.

me levanto y cada día veo lo mismo.
a ella.
a ella desapareciendo,
casi transparente.
por ello recurre a la paleta de colores
para enmascarar su sosez extrema.

y hecho esto.
se enfunda el abrigo más caliente que tiene,
unos viejos guantes que le regalaron alguna vez y que nunca le gustaron,
y el casco de una motocicleta que a duras penas camina.

y se dispone a ir toda digna
al trabajo.

un edificio que decae,
manchas de humedades en las paredes,
sillas azules rotas amontonándose en los pasillos,
luces fluorescentes con intermitentes parpadeos,
ordenadores rotos,
paredes sucias y amarillas...
todo vislumbra decadencia.

el color utilizando por ella para enmascarar su sosez extrema
se derrite nada más llegar
al trabajo.

y el día que decida no volver
el color volverá a sus mejillas.
                                             

Siempre puede ser peor,
pero la lucha es por algo mejor.