Una mañana cualquiera de otoño, sentada en el sofá con el pelo de haber salido la noche anterior, el olor a tabaco en las manos y los ojos negros del rímel corrido; esa mañana decidió poner palabras a lo que había ocurrido.
Descolgó el teléfono y llamó a Ave, la amiga detodalavida, que nunca la juzga y que le da lo mejor de la amistad, su presencia activa.
Titubea antes de marcar los números, preguntándose si eso son horas de llamar. En casa de Ave suena el teléfono.
- ¿Si? ¿Quién es?
-Ave, soy yo.
- Hola pichoncito, ¿qué haces? ¿te vienes a tomar té a casa?
- Pues tía estoy en pijama, de resaca y con la cabeza llena de ideas que me revolotean mal.
- ¡UpS! Venga, vente y hablamos tranquilamente... ¿Qué te pasa?
- Buff... estoy semitriste porque no sé bien bien cómo llegué a esta situación, ¿qué parte de mi desconozco para no saber frenar el origen de lo que podría haber sido un catastrófico final?
- Ui nena... Estás fuerte a estas horas eh... A ver conociéndote como te conozco creo que no desconoces absolutamente nada de ti, de lo que es propiamente tuyo.
- Ya, sí es verdad pero me pongo a pensar y me doy cuenta de que vivo en constante contacto con muchas personas de las que aprendo mucho y desaprendo más. Y pasa que las situaciones emocionales mezcladas con alcohol,verborrea y descontrol, me confunden. A veces después de horas de charla y reflexión siento que me he despersonalizado, cojo un poquito de aquí un poquito de allá y ¡voilá!... una persona totalmente desconocida hecha por mi.
- ¡Desdramatiza YA! Tía a todos nos pasa que cuando hablamos y compartimos un buen rato, la conversación te entra hasta tal punto que la asimilas como lo real, lo válido. Es lo salido de varias cabezas pensantes dialogando con vinos de por medio. Me haces recordar las charlas filosóficas cuando en la facultad buscábamos el origen del todo y todos teniendo ideas diferentes y llegando al quit de la cuestión. Un quit variable y variado según con quién habláramos y cómo tuviéramos el día. Nena, baja ya.
- Bueno igual tienes razón... el tiempo libre ya sabes que me colapsa. La resaca me hace vulnerable y este otoño raruno que tenemos.Venga, ¿cambiamos el té por un Bloody Marie?
Y ese loop constante.
La mañana empezó con olor a rancio y terminó con el perfume más exquisito, una sopa de cocido de su madre.