(una entrada no entrada de octubre del 2017)
el día que decidí romper los esquemas de mi vida,
RESPIRÉ.
no sé si ese mismo día fue en el que me permití de nuevo el papel blanco.
Cuando terminé el bachiller y me dispuse a entrar en la U.N.I.V.E.R.S.I.D.A.D. conocí por primera vez el blanco absoluto.
La "universidad" fue mi época dorada en la que pensaba que sabía todo. Parecía que la verdad absoluta estaba en los libros que tanto admiraba, en la palabras de los profesores y en las ingeniosas preguntas de cuatro estudiantes.
Pensaba que ahí, y solo ahí, entre palabras, libros, escritos... estaba todo.
Al salir de ese período de orgasmo intelectual, bajé a la caverna desde donde solo podía ver las sombras de realidad.
El " ¿ahora qué?" aparecía constantemente en mi cabeza haciendo un eco intenso que iba y venía, iba y venía....
La practicidad con la que sale uno de humanidades es bastante cuestionable. O tienes un objetivo claro; con 22 años lo único claro que debemos tener es que vamos a morir y para ello la vida tiene que ser un súper viaje de descubrimiento; o estás en el limbo.
Y el limbo me llevó a agarrarme a paredes poco fiables que convertí en los pilares de mi vida, de mi estabilidad.
Unos pilares que, de haber sido reales hubieran sido pilares, sin embargo, empezaron a tambalearse.
Y me llevan hasta el día de hoy. En el que me levanto y respiro y veo un papel blanco en el que empezar a dibujar otro camino.
el día que decidí romper los esquemas de mi vida,
RESPIRÉ.
no sé si ese mismo día fue en el que me permití de nuevo el papel blanco.
Cuando terminé el bachiller y me dispuse a entrar en la U.N.I.V.E.R.S.I.D.A.D. conocí por primera vez el blanco absoluto.
La "universidad" fue mi época dorada en la que pensaba que sabía todo. Parecía que la verdad absoluta estaba en los libros que tanto admiraba, en la palabras de los profesores y en las ingeniosas preguntas de cuatro estudiantes.
Pensaba que ahí, y solo ahí, entre palabras, libros, escritos... estaba todo.
Al salir de ese período de orgasmo intelectual, bajé a la caverna desde donde solo podía ver las sombras de realidad.
El " ¿ahora qué?" aparecía constantemente en mi cabeza haciendo un eco intenso que iba y venía, iba y venía....
La practicidad con la que sale uno de humanidades es bastante cuestionable. O tienes un objetivo claro; con 22 años lo único claro que debemos tener es que vamos a morir y para ello la vida tiene que ser un súper viaje de descubrimiento; o estás en el limbo.
Y el limbo me llevó a agarrarme a paredes poco fiables que convertí en los pilares de mi vida, de mi estabilidad.
Unos pilares que, de haber sido reales hubieran sido pilares, sin embargo, empezaron a tambalearse.
Y me llevan hasta el día de hoy. En el que me levanto y respiro y veo un papel blanco en el que empezar a dibujar otro camino.
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