cuando mejor me encontraba, sucedió.
me perdí.
después de lo que había sido lo mejor;
tocaban las penurias más penosas que mi cuerpo iba a sentir.
el haber descubierto el mundo vibrante y movido por los impulsos del co-razón
la seriedad entre cementos me enloqueció.
la soledad y la sencillez era lo único que me parecía idóneo.
era en donde me encontraba.
sin embargo, me estaba convirtiendo en un erizo.
mis púas cada vez más largas, más fuertes.
mi interés en no ser vista.
mi guarida como lugar preferido desde donde ver y analizar el mundo exterior.
y no.
las mariposas que vivían en mi empezaron a chillar.
no querían oscuridad, querían luz, querían ser vistas, querían ser luz-idas.
y ahí empezó la segunda parte.
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