serenidad
donde
mi cuerpo se funde con el mar.
Volviéndose
del mismo color, la misma sensación.
A
veces tranquila otras revuelta. Sentirse como el mar.
creando
la idea del sumergirse
que
ilusiona e inquieta.
La
persistencia y la paciencia grandes desconocidas.
Poniendo
todas las energías en esa idea del camino al fondo del mar.
Proceso
de cambio.
Cambio
constante, por supuesto, como el mar que viene y va, a veces sereno
otras gruñón;
pero
más allá de la normalidad;
la
gran inmersión,
hacía
el calor absoluto.
Ese
lugar existente y al que cuesta tanto llegar.
Serenidad,
qué bonito nombre tu tienes.
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