viernes, 20 de febrero de 2015

serenidad

serenidad

donde mi cuerpo se funde con el mar.
Volviéndose del mismo color, la misma sensación.
A veces tranquila otras revuelta. Sentirse como el mar.

creando la idea del sumergirse
que ilusiona e inquieta.
La persistencia y la paciencia grandes desconocidas.

Poniendo todas las energías en esa idea del camino al fondo del mar.
Proceso de cambio.
Cambio constante, por supuesto, como el mar que viene y va, a veces sereno otras gruñón;
pero más allá de la normalidad;
la gran inmersión,
hacía el calor absoluto.
Ese lugar existente y al que cuesta tanto llegar.

Serenidad, qué bonito nombre tu tienes.



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