la incapacidad de toma de decisiones
siempre fue un constante en el vida de la chica de grandes ojos azules.
la inmensidad del mar quedó grabada en sus retinas
y la búsqueda de ese azul infinito la llevaba siempre a moverse a favor de las olas.
el fluir,
del río hacía el mar.
el olor a asfalto con fiebre no lo podía soportar,
por eso en las temporadas donde la tierra sufre calor,
prefería irse a oler a tierra húmeda y a pino.
el lugar era siempre pequeño y rodeado de mar.
aunque el mercurio alcanzara picos inesperados,
el agua ganaba.
en un momento decidió replantearse la situación
y esto la paralizó.
la situación era evidente, clara como el agua
sin embargo ella no la veía así.
paralizada se quedó.
encerrada en sus pensamientos.
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