Ayer mientras iba en el autobús
me sorprendió intensamente la conversación entre dos mujeres.
Ellas parecían entendidas en alimentación, ecología, sostenibilidad... un placer oirlas.
De modo que todos mis sentidos se pusieron alerta para no perder palabra
de lo que ellas estaban debatiendo.
La más joven, podría ser la hija perfectamente de la otra interlocutora, pensándolo bien, se parecían bastante, sí, sería su hija. La más joven comenzó a hablar.
"La tendencia que parece tan aburrida,
el ser BIO, o ser ECO o cómo quieran llamarlo.
No es una tontería, no es una pijada. Es necesario."
La madre, digámoslo así, añadió.
" Sí, por supuesto que estoy de acuerdo. Pero la pregunta que me voltea insistentemente en la cabeza es:
¿cómo serlo?
Los precios son bastante elevados.
La salud es cosa de ricos, parece ser."
La joven siguió el discurso.
"Y sí. Eso parece que es lo que nos hacen cumplir. Aunque la mayoría no es consciente de la gran mentira de la salud que nos muestran en los anuncios de yogures, de panes de molde, de pasta blanca, de salsa, de ... Si rebobinásemos un poco y nos fuésemos a los orígenes de la salud, nos encontraríamos con Hipócrates quien bien decía "que el alimento sea tu medicina".
Resulta que hoy en día el alimento que compramos en lugares "no bio" puede ser nuestro peor veneno. Si miramos las etiquetas y buscamos qué significan esas cositas que no se esconden entre letras, códigos y números... nos vamos a asustar muy mucho".
La mayor asentía con la cabeza y con una mirada bastante incrédula soltó un:
"¿Y qué hacer?
Ser ECO, ser BIO es la única solución.
¿y eso cuánto cuesta?
Y la joven contestó:
"UNA REVOLUCIÓN
aunque por ahora... mucho tiempo y mucho dinero."
me sorprendió intensamente la conversación entre dos mujeres.
Ellas parecían entendidas en alimentación, ecología, sostenibilidad... un placer oirlas.
De modo que todos mis sentidos se pusieron alerta para no perder palabra
de lo que ellas estaban debatiendo.
La más joven, podría ser la hija perfectamente de la otra interlocutora, pensándolo bien, se parecían bastante, sí, sería su hija. La más joven comenzó a hablar.
"La tendencia que parece tan aburrida,
el ser BIO, o ser ECO o cómo quieran llamarlo.
No es una tontería, no es una pijada. Es necesario."
La madre, digámoslo así, añadió.
" Sí, por supuesto que estoy de acuerdo. Pero la pregunta que me voltea insistentemente en la cabeza es:
¿cómo serlo?
Los precios son bastante elevados.
La salud es cosa de ricos, parece ser."
La joven siguió el discurso.
"Y sí. Eso parece que es lo que nos hacen cumplir. Aunque la mayoría no es consciente de la gran mentira de la salud que nos muestran en los anuncios de yogures, de panes de molde, de pasta blanca, de salsa, de ... Si rebobinásemos un poco y nos fuésemos a los orígenes de la salud, nos encontraríamos con Hipócrates quien bien decía "que el alimento sea tu medicina".
Resulta que hoy en día el alimento que compramos en lugares "no bio" puede ser nuestro peor veneno. Si miramos las etiquetas y buscamos qué significan esas cositas que no se esconden entre letras, códigos y números... nos vamos a asustar muy mucho".
La mayor asentía con la cabeza y con una mirada bastante incrédula soltó un:
"¿Y qué hacer?
Ser ECO, ser BIO es la única solución.
¿y eso cuánto cuesta?
Y la joven contestó:
"UNA REVOLUCIÓN
aunque por ahora... mucho tiempo y mucho dinero."
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