sábado, 7 de marzo de 2015

crucé los cruces

Me despierto el sábado con sobredosis de dulzura.
y el pánico llega dos horas después.
La angustia se apodera de mi garganta.
El llanto no cesa.
El sinsentido invade mi ser.

Capaz de paralizar por no saber.

Y pasadas las horas, el caudal disminuye y todo fluye con normalidad.

Aguas agitadas no son mis aguas.

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